07 octubre, 2007

REIVINDICACIONES PROFESIONALES
Artículo sacado de la Gaceta Óptica, escrito por Raquel G. Fernández, óptico colegiada

Dice asi:
Soy personal sanitario, prescriptora, contactóloga, psicóloga, asesora de estética, analizadora de tendencias, administrativa, coordinadora de pedidos y devoluciones, recepcionista de reclamaciones, paño de lágrimas de la señora del quinto, publicista, escaparatista, dependienta, limpiadora... resumiendo: soy óptico-optometrista.
En esta tribuna a menudo se oye la voz de otros compañeros (refiriéndose a "cartas al director"), desde su perspectiva de empresarios, Hoy quiero dar voz a esos compañeros que, como yo, todos los días son todas estas cosas y muchas más, cuyo trabajo no es reconocido por nadie, y que además reciben a cambio un sueldo miserable que ni de lejos compensa todos los esfuerzos realizados.
Y lo peor es que el futuro no se plantea muy esperanzador. Parece que no podemos aspirar a nada mejor que engrosar el nutrido grupo de "mileuristas" condenados a vivir para siempre en casa de papá y de mamá. Lo paradójico es que en un mercado en el que no hay optometristas en paro, en el que cuesta mucho cubrir los puestos vacantes (al menos en el ámbito en que me muevo), no se cumpla la ley de la oferta y la demanda, y a falta de candidatos se ofrezca una remuneración más acorde con la realidad del tener que llegar a fin de mes.
Hoy día, los que por diversas circunstancias no nos planteamos tener un establecimiento propio, sólo podemos elegir entre un sueldo ridículo por una jornada partida que no te deja tiempo para nada más que trabajar, o bien una jornada continuada por un sueldo más ridículo aún con contrato a tiempo parcial que, eso sí, te deja mucho tiempo libre para pensar en lo triste de tu situación. Sé que a muchos les parecerá increíble, pero solo reivindico un salario digno.
Sé que el sector atraviesa una etapa difícil, de fuerte competencia dentro del sector y con otros sectores; que han de introducirse cambios y entre ellos un mejor reconocimiento para los que trabajamos en él. Si no mejoran nuestras condiciones laborales, cada vez costará más cubrir puestos. Conozco a muchos colegas que se plantean cambiar de profesión, frustrados por las condiciones en que se trabaja. ¿Acaso nos extraña?
Si buscamos el reconocimiento social a nuestra labor, bien está empezar por nosotros mismos.